De la pluma febril de Pitton de Tournefort, Calmet, Byron, Polidori, Le Fanu, Stoker, Poe, Loring, Rice o King, entre sus padres más conspicuos, han brotado (y siguen brotando) seres fascinantes a medio camino de la crónica negra y la más desbocada fantasía, cuyos nombres permanecen grabados a fuego en el inconsciente colectivo.