Ahora que la Justicia ha procesado al general Pinochet como responsable del genocidio, sus deportados toman la palabra. Las esperanzas y las zozobras de los compañeros de viaje de Salvador Allende condensadas en un estremecedor libro-denuncia que renueva, con sus sombras, la necesidad de una utopía.
He aquí una nueva acta de acusación contra la vía militarista y autocrática siempre abierta en las repúblicas de América Latina, cuando Pinochet se resiste arteramente a desafueros lo mismo que antes burló extradiciones: están los nombres y los hechos, el sufrimiento irrestañable, las oportunidades perdidas y la farsa de la solidaridad internacional.