En este volumen, que tiene lo suyo de diario íntimo a lo González Ruano y de cuaderno de bitácora de un marinero en tierra, está casi todo lo que le apasiona a José Joaquín Blasco: la emoción y sus nombres: David Lynch, John Ford, Witkin, Mapplethorpe, Milo Manara y sus dibujos que desatan el deseo, una mujer que se parecía a Drácula, Cyrano de Bergerac, más enamorado que nunca, Bugs Bunny, que ya ha cumplido medio siglo, o el genio atormentador de Camille Claudel. Y late una peculiar forma de mirar que podría resumirse en una de las mejores frases del conjunto: "El paraíso está al otro lado de la puerta" (extracto del prólogo de Antón Castro).